5.24.2012
Enemigos de la cruz
Filipenses 3.18
"Por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo".
Los más peligrosos enemigos de la causa de Cristo no son quienes se oponen públicamente al evangelio, sino quienes simulan ser amigos de Cristo, dicen identificarse con Él y, en algunos casos, llegan a puestos de liderazgo espiritual. Nota que dice que son muchos y hoy lo podemos constatar que así como lo dijo Pablo, así sucede hoy. ¡Están por todos lados!
Estar vigilantes contra estos enemigos ocultos es una advertencia constante en el Nuevo Testamento. Jesús dijo: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mateo 7.15). También predijo que en los últimos días "muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos" (Mateo 24.11).
El apóstol Pablo se enfrentó constantemente a la influencia de los falsos maestros. Les advirtió a los ancianos de Éfeso: "Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno" (Hechos 20.31). ¿Quieres saber cómo adquirir la capacidad de distinguir a los enemigos de la cruz? Estudia la Palabra. Si no conoces la Palabra, te arriesgas a que te engañen. ¡No seas incauto! ¡Seamos una generación que estudia su Biblia!
Etiquetas:
Devocional,
Jesus Libertario
| Reacciones: |
5.20.2012
Los frutos del verdadero arrepentimiento
Nosotros somos la obra del verdadero arrepentimiento y debemos dejar muy en claro en nuestra mente que sí es posible saber de modo infalible por la Biblia, si realmente nos hemos arrepentido o no. Conozcamos cuáles son los frutos o efectos del arrepentimiento genuino.
1. Cuando el arrepentimiento es verdadero desaparece la disposición para volver a pecar
Salmos 45.7
"Has amado la justicia y aborrecido la maldad;
Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros".
Si te has arrepentido de veras ya no amas el pecado. No te abstienes de él por miedo y no lo evitas por el castigo, sino que lo odias. ¿Qué dices tú a esto? ¿Tienes la seguridad de que tu disposición a cometer tal pecado ha desaparecido? Observa los pecados que acostumbrabas practicar, ¿qué te parecen ahora? ¿Te parecen agradables? ¿Te gustaría volver a practicarlos? Si es así, si te queda la disposición para pecar, es que sólo has sido redargüido de pecado. Tus opiniones sobre el pecado pueden haber cambiado, pero si permanece el amor al pecado o una disposición a hacerlo, ten la absoluta certeza de que eres todavía un pecador y que tu arrepentimiento no es genuino.
2. Cuando el arrepentimiento es verdadero se produce una reforma en la conducta
Esta principio está principalmente indicado en:
2 Corintios 7.10
"La tristeza que es según Dios produce un arrepentimiento para salvación"
El arrepentimiento según Dios produce una reforma en nuestra conducta. Es una repetición de la misma idea, es decir, que el arrepentimiento produce arrepentimiento. Por ello suponemos que el apóstol está hablando de un cambio en la mente que produce un cambio en la conducta que termina en salvación. Pregúntate si estás realmente reformado o convertido, ¿has abandonado tus pecados o los estás practicando todavía? Si es así, todavía eres un pecador sin arrepentimiento. No importa cuánto haya cambiado tu mente, si no ha traído un cambio de conducta, tu cambio no es arrepentimiento según Dios, o sea, el que Dios aprueba.
3. Cuando el arrepentimiento es verdadero produce un cambio permanente en el carácter
Salmos 51.13
"Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti".
El texto dice que es arrepentimiento para salvación del que "no hay que arrepentirse". ¿Qué significa esta frase? La gente lo lee a veces como diciendo: un arrepentimiento del que uno no tiene por qué arrepentirse. Pero esto no es lo que dice. Es un arrepentimiento del que, el que lo hace, ya no se vuelve atrás. El amor al pecado es verdaderamente abandonado. El pecador que se ha arrepentido verdaderamente, que ha cambiado sus opiniones y sus sentimientos, ya no cambiará otra vez y no volverá a amar su pecado. El texto dice que son "para salvación". La misma razón por la que termina en salvación es que no vuelve a arrepentirse de haberse arrepentido para no cometer el pecado nuevamente.
4. Cuando el arrepentimiento es verdadero nos conduce a la confesión y a la restitución
Salmos 32.5
"Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado".
Lucas 19.8-9
"Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa".
Zaqueo es un buen ejemplo de esta verdad en cuanto al genuino arrepentimiento. El ladrón no se ha arrepentido en tanto que guarda el dinero que ha robado. Puede tener convicción de pecado es decir, sabe que está en falta, pero no está arrepentido. Si se ha arrepentido, devolverá el dinero. Si tú me has estafado y no me devuelves lo que me has quitado injustamente, o si has injuriado o perjudicado a alguien y no has rectificado el daño que causaste, no te has arrepentido verdaderamente.
Finalmente, no podemos hacer más que resaltar el por qué la doctrina de la Perseverancia de los Santos es verdadera, y lo que significa. El verdadero arrepentimiento es un cambio de sentimientos tan completo y que el que lo experimenta llega a aborrecer de tal modo el pecado, que perseverará en un carácter santo, y no se volverá atrás de su arrepentimiento para volver al pecado otra vez.
1. Cuando el arrepentimiento es verdadero desaparece la disposición para volver a pecar
Salmos 45.7
"Has amado la justicia y aborrecido la maldad;
Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros".
Si te has arrepentido de veras ya no amas el pecado. No te abstienes de él por miedo y no lo evitas por el castigo, sino que lo odias. ¿Qué dices tú a esto? ¿Tienes la seguridad de que tu disposición a cometer tal pecado ha desaparecido? Observa los pecados que acostumbrabas practicar, ¿qué te parecen ahora? ¿Te parecen agradables? ¿Te gustaría volver a practicarlos? Si es así, si te queda la disposición para pecar, es que sólo has sido redargüido de pecado. Tus opiniones sobre el pecado pueden haber cambiado, pero si permanece el amor al pecado o una disposición a hacerlo, ten la absoluta certeza de que eres todavía un pecador y que tu arrepentimiento no es genuino.
2. Cuando el arrepentimiento es verdadero se produce una reforma en la conducta
Esta principio está principalmente indicado en:
2 Corintios 7.10
"La tristeza que es según Dios produce un arrepentimiento para salvación"
El arrepentimiento según Dios produce una reforma en nuestra conducta. Es una repetición de la misma idea, es decir, que el arrepentimiento produce arrepentimiento. Por ello suponemos que el apóstol está hablando de un cambio en la mente que produce un cambio en la conducta que termina en salvación. Pregúntate si estás realmente reformado o convertido, ¿has abandonado tus pecados o los estás practicando todavía? Si es así, todavía eres un pecador sin arrepentimiento. No importa cuánto haya cambiado tu mente, si no ha traído un cambio de conducta, tu cambio no es arrepentimiento según Dios, o sea, el que Dios aprueba.
3. Cuando el arrepentimiento es verdadero produce un cambio permanente en el carácter
Salmos 51.13
"Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti".
El texto dice que es arrepentimiento para salvación del que "no hay que arrepentirse". ¿Qué significa esta frase? La gente lo lee a veces como diciendo: un arrepentimiento del que uno no tiene por qué arrepentirse. Pero esto no es lo que dice. Es un arrepentimiento del que, el que lo hace, ya no se vuelve atrás. El amor al pecado es verdaderamente abandonado. El pecador que se ha arrepentido verdaderamente, que ha cambiado sus opiniones y sus sentimientos, ya no cambiará otra vez y no volverá a amar su pecado. El texto dice que son "para salvación". La misma razón por la que termina en salvación es que no vuelve a arrepentirse de haberse arrepentido para no cometer el pecado nuevamente.
4. Cuando el arrepentimiento es verdadero nos conduce a la confesión y a la restitución
Salmos 32.5
"Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado".
Lucas 19.8-9
"Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa".
Zaqueo es un buen ejemplo de esta verdad en cuanto al genuino arrepentimiento. El ladrón no se ha arrepentido en tanto que guarda el dinero que ha robado. Puede tener convicción de pecado es decir, sabe que está en falta, pero no está arrepentido. Si se ha arrepentido, devolverá el dinero. Si tú me has estafado y no me devuelves lo que me has quitado injustamente, o si has injuriado o perjudicado a alguien y no has rectificado el daño que causaste, no te has arrepentido verdaderamente.
Finalmente, no podemos hacer más que resaltar el por qué la doctrina de la Perseverancia de los Santos es verdadera, y lo que significa. El verdadero arrepentimiento es un cambio de sentimientos tan completo y que el que lo experimenta llega a aborrecer de tal modo el pecado, que perseverará en un carácter santo, y no se volverá atrás de su arrepentimiento para volver al pecado otra vez.
Etiquetas:
Estudios Bíblicos,
Jesus Libertario
| Reacciones: |
5.09.2012
Antipopulares

2 Juan 1.6
"Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio".
El verdadero amor al Señor siempre es obediente.
Noé es un claro ejemplo de que el amor es obediencia total. Dios llamó a este hombre para que hiciera algo extraordinario, imposible e ilógico, pero Noé obedeció sin titubear o hacer preguntas. Obedeció a Dios, aun a pesar de la burla funesta de los demás. No era uno solo el que se mofaba de él, era realmente cruel saber que todo el mundo tenía tal actitud de desprecio por su conducta que parecía ser pura locura.
El camino de la obediencia a Dios nos expone al mundo y de hecho nos vuelve antipopulares a los ojos de los demás. Así como Noé, la obediencia nos meterá en serios aprietos y problemas como la negatividad, la crítica y el insulto de las personas. Nos dirán que somos ridículos por tener tal o cual conducta. Se reirán en nuestra cara, pero la obediencia no es algo opcional para el creyente, sin ella nunca amaremos a Dios. Creer en Él no es lo mismo que obedecerle porque hasta los demonios creen en Dios, pero no le obedecen. Y cuando le obedecemos entonces le amamos.
Nunca fue fácil para Noé obedecer los mandamientos del Señor, tampoco lo será para nosotros. Sólo un hombre obediente puede caminar con Dios en medio de una sociedad depravada. Si Dios nos dice que hagamos algo, no debemos concentramos en las cosas o en las personas, sino en el mandamiento suyo, porque hasta los amigos más íntimos querrán apartarnos de lo que Dios nos ha llamado a hacer. Jesús no escuchó a su discípulo Pedro cuando le insinuó que abandonará la idea de morir en una cruz. Noé hizo oídos sordos a sus críticos para acabar el arca. Finalmente, ¿qué asegura que somos salvos y que amamos a Dios? No es el hecho de que un día pasamos al frente para entregarnos a Cristo, ¡no! Lo único que asegura es nuestra fiel obediencia a los mandamientos de Dios. El amor con obediencia se demuestra.
Etiquetas:
Devocional
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

